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domingo, 10 de enero de 2021

EKATON, El Pueblo Perdido del Espacio, revista Arteojito 1980 (Galaxy Laser Team, Tim Mee 1979)

Hace exactamente cuarenta años apareció la memorable Ekatón. Aquí su historia.


Cada revista traía dos miniaturas y un suplemento que era una historieta que continuaba en la próxima entrega.


Lo que muchos no saben, y yo me enteré recién cuando apareció internet, es que los muñecos no fueron creados para la revista, sinó que Ferré los compró junto con sus derechos.
Originalmente salieron con el nombre de “Galaxy Laser Team” o “Star Patrol” en 1979 de la mano de la compañía Tim Mee (Processed Plastic Company) que como tantas otras empresas jugueteras se colgaron del descomunal éxito de Star Wars (1977) aprovechando la fiebre espacial.


Las primeras figuras salieron en cuatro colores: blanco, negro, verde y rosa. Luego se reeditaron y se hicieron bootlegs hasta el día de hoy en gran cantidad de colores, e incluso en tamaño jumbo.


Estos eran algunos de los empaques de época:



Anteojito 773: En el número anterior salió una especie de catálogo, para ir calentando la cabecita de los pibes.


Anteojito 774: Centella Cósmica, la nave espacial
En el primer número salió la nave espacial, es un avión caza de guerra (no recuerdo el nombre exacto) con dos pares de alas adicionales imitando la X-Wing de Star Wars





En el empaque original venía una planchita de calcos.


Anteojito 775: Delta y Katio
En las historias espaciales de aquella época no podían faltar el personaje femenino y el robot. En el caso de Star Wars son Leia y R2-d2, aunque estos modelos recuerdan más a una copiloto de nave tipo Uhura de Star Trek y el robot a los de “Naves misteriosas”.




Anteojito 776: Torio y Quelonios
Torio es el clásico héroe tipo Buck Rogers o Flash Gordon y Quelonios recuerda a los kaijus de Ultraman.





Anteojito 777: Manú y Simiolos
El villano tiene una onda Darth Vader con casco y sable incluido y Simiolo es una especie de Chewacca con el pantalón que Lucas se negó calzarle.




Anteojito 778: Inti y Uska
En esta última entrega tenemos dos astronautas que por lo menos a mí me parecen más a los del proyecto Mercury que a los del Apolo. Son curiosos estos dos personajes en los Galaxy laser, como que no encajan. No pude encontrar si Teem Mee ya los tenía hechos y los reutilizó, pero se me hace que no, que simplemente tomó algunos modelos parecidos.




En la época incluso hubo una curiosa variante, creo que debe ser de una segunda tirada donde el robotito es hueco y con patas un poco más grandes y el tortugo tiene el pecho convexo. ¿Seria para ahorrar un poco de plástico? También varía levemente la densidad del plástico.


Como decía, Ferré compró los muñecos para ponerlos como sorptesa semanal en la revista Anteojito e hizo algo que es único en el mundo: les dio un nombre a cada uno, hizo una tapa especial en cada revista, dibujada por el gran Jorge De los Rios y produjo una historia con estos personajes que salió en forma de suplemento semanal. Este era más pequeño que la revista y estaba impreso en negro y marrón. Aquí muestro las 4 revistas que tengo (falta una) y dos historietas:





Los autores del comic
Alberto Heredia fue un prolífico guionista que trabajó para Columba, Rayo Rojo y Patoruzú, entre otras. También colaboró mucho con Ferré. Su especialidad fue la ciencia ficción, es quizá el mayor escritor argentino de este género, por lo menos por la gran cantidad de material que nos dejó.

El dibujante Franz W. Guzmán nació en Perú en 1919 pero a los 9 años se mudó con su familia a nuestro país y luego tomó la nacionalidad argentina. Fue un asiduo colaborador de Garcia Ferré.

lunes, 25 de enero de 2016

Las colecciones de Andrés Yaniez

Al amigo Andrés lo conocí gracias a los Jacks; ya no recuerdo si la primera vez que nos vimos fue porque le compré, me compró o canjeamos, lo cierto que desde ese día iniciamos una linda amistad, siempre discutiendo con un afán casi arqueológico sobre cada pieza, su origen, variantes, etc. Además es una de las mejores personas que conocí dentro del “complicado” ambiente del coleccionismo, totalmente honesto y transparente.
Aquí les presento parte de su colección y algunas palabras suyas:

Yo creo que el coleccionismo es algo que se trae desde la cuna prácticamente. La gente que conozco en el ramo se aficiona a varias cosas, y generalmente le ocurre de chiquito. Así fue en mi caso también. El primer recuerdo que tengo como coleccionista se remonta a mis tres años y medio. Tenía pasión en esperar a que mis viejos compraran una gaseosa crush naranja, y ver qué salía en el interior de la chapita. Esa colección de tapitas que recuerdo  se componía de 18 autos de carrera y fórmula 1. Recuerdo que con mi vieja armamos la lámina que venía para esas tapas, y las pegamos todas, para finalmente adosarla a un cartón y ponerla de adorno en mi pieza. Hoy esa colección es un clásico del coleccionismo de chapitas por lo que sé. Ya de grande, no hace mucho tiempo, tuve el impulso y la suerte de poder conseguir la colección completa. 


Andrés tambien logró completar la colección de chapitas de la DC de Pepsi, de 1978


Después empezaron los muñequitos jack. Año 1972. Tengo vagos recuerdos de algunos de esos muñequitos, como Gaby, Fofo y Miliki o la cenicienta. Imposible no acordarse de los payasos de la tele, de los que éramos fanáticos los pibes de esa edad. Hasta el longplay tenía. Al año siguiente empezó el plato fuerte: la colección de titanes en el ring y el abecedario animado, junto con los personajes de la película de G. Ferré “Mil intentos y un invento”. Eso sí lo tengo grabado a fuego. Esa colección hizo furor entre los chicos, y hoy, analizándola como coleccionista, llego a la conclusión de que fue la mejor y más lucrativa etapa de Felfort con el chocolate Jack. Como la mayoría de los pibes de esa época, recibir un chocolate Jack era una experiencia “religiosa”, junto con descubrir la sorpresa que había debajo del clásico papel de celofán. Es lo que lleva a muchos de los niños de entonces, con tendencia al coleccionismo, a ser hoy hobbistas de estos muñequitos.

En dos paredes podemos ver prolijamente exhibidas todas las colecciones desde el primer catálogo (1968) hasta 1975, en paneles que el amigo armó, cada uno con el respectivo catálogo que traia la revista Anteojito.



En realidad mi fuerte son las monedas. Empecé a los 11 años, después de un paso fugaz por las estampillas (sellos postales), pero inmediatamente me subyugó ese pedazo de metal llamado moneda, cargado de historia. Hice mis primeras armas con los restos de una bolsa de monedas argentinas que me dieron mis abuelos, que tuvieron comercio entre los años 60 y los 70. La inflación hacía estragos en la economía argentina, y las monedas iban quedando arrumbadas a medida que perdían valor. Esas fueron mis primeras piezas, más algunas monedas extranjeras que andaban en alguna cajita de mis viejos y mis abuelos. Con algunas intermitencias, e idas y vueltas, nunca dejé de coleccionarlas, hasta el día de hoy. El coleccionismo de monedas de países del mundo es una experiencia de viaje virtual que siempre me despertó la fantasía. Hoy los coleccionistas de monedas buscamos distintas variantes para armar nuestras colecciones, pero invariablemente, creo, hacemos un viaje hacia todos los rincones del mundo con ellas.

Como este es un blog dedicado a juguetes, solo vamos a mostrar una foto para muestra, con monedas Argentinas de 1950 a 1983


Ya de grande decidí armar una colección de muñequitos Jack, porque, irónicamente, no me había quedado ninguno de mi infancia, después de haber sido un fanático desde chico, según conté. Los objetos que atesoramos de niños dependen de la buena voluntad de nuestras madres para que se conserven, porque llega un momento en que ya no les damos más bolilla. En la adolescencia, como todos saben y experimentaron, empiezan otros intereses y se despiertan otras inquietudes. A veces las madres no tienen la culpa de que esos juguetes desaparezcan. La falta de espacio, en ocasiones las mudanzas, y la certeza que tienen de que ya no los vamos a usar más, a veces los convierten en regalo para algún primo menor, o para algún chico de menores recursos que seguramente daría mejor uso que nosotros a esos chiches. La cuestión es que muchos juguetes se fueron,de esa manera, junto con nuestra infancia. Esta colección de muñecos Jack que se ve en las fotos es el resultado de ese recomienzo del coleccionismo, pero ya de adulto. Una especie de desafío lúdico y personal, y una manera imaginaria de terminar colecciones que seguro hube empezado allá por mis 4 a 6 años.

Catálogos 1968-69: Los famosos animales de plástico blando (algunos anteriormente habian salido en goma) y los primeros en plástico duro de 1969, fuera de catálogo, de los cuales hicimos un post con el amigo Andres (AQUI) y las primeras piezas de Garcia Ferré. Andrés tiene dos versiones de estas, unas con color origina y otras repintadas por él mismo, que son las que aquí vemos.


Catálogos 1970: El primero en plástico duro



Catálogos 1971:



Catálogos 1972: Con los infáltables de García Ferré, personajes de la cultura y la Felfort Jack band, diseñada exclusivamente como sorpresa del chocolate.




Catálogos 1973: Con la aparición de los primeros titanes. Además el abcedario animado y las miniaturas de la película "Mil intentos y un invento". De yapa, un envoltorio del chocolatín.




Catálogos 1975: Con la miniaturas de la exitosa película "Trapito", los personajes de Dante Quinterno y la última colección de animales.


Los Jack de 1977 a 1983 no los tiene exhibidos, pero estan guardados en cajas. Aquí los muestra en exclusiva:


Los soldaditos de plástico fueron uno de los pasatiempos favoritos en mi infancia, como de la de tantos otros chicos. El fuerte que se puede apreciar en la foto es el valioso recuerdo en madera de un hermoso rato compartido con mi abuela, con quien lo diseñé y realicé, allá por mis 11 o 12 años. Ese sentimiento de nostalgia me llevó a recuperarlo del galpón hace mucho tiempo ya, a restaurarlo y colocarlo entre mis objetos actuales. De paso, unos granaderos patrios sirven para adornar sus parapetos, y darle un poco de vida al asunto.



Otro de mis juguetes favoritos en mi infancia fue el juego de construcción “Mis Ladrillos”. Al igual que con los muñequitos Jack, la remembranza de aquellos tiempos me llevó un día, casi como una locura y un juego, a tratar de conseguir aunque fuera una caja de aquellas que recordaba haber abierto para armar casas o autitos con esos ladrillitos. Terminó siendo casi una ciudad, tal como se aprecia en las fotos, y tuve que parar porque el espacio es tirano, y la casa no me daba para seguir armando casas.  




Es difícil de explicar qué lleva a una persona a ser aficionado a coleccionar objetos. Yo creo que, como dije anteriormente, la pasión por la organización y atesoramiento de objetos se trae desde el nacimiento. Debe haber un gen que idiotiza las mentes y nos convierte en esos seres medio obsesivos que piensan casi a diario en conseguir una nueva pieza para una colección. Hay un poco, realmente, y más allá de la broma, de tendencia obsesiva en nosotros los coleccionistas, que se manifiesta en el hecho de que cada pieza que se consigue para una colección, inmediatamente dispara el deseo inexplicable e irrefrenable de pensar en el próximo ejemplar a conseguir. Por supuesto que dependiendo de qué tipo de cosas coleccionemos, nuestra afición tendrá una orientación determinada, y responderá a determinadas inquietudes. Pero en general, el impulso y la motivación son parecidas en todos los coleccionistas, según pienso. 

lunes, 9 de marzo de 2015

Coleccionistas: Carlos Alberto Veiga y su pequeño museo de Chingolo

El amigo Carlos Veiga es oriundo de su amada Puente Alsina y actualmente reside en Monte Chingolo (Conurbano bonaerense). Lo conocí hace años, cuando comencé a coleccionar miniaturas Jacks, me compró varias que tenía repetidas de cuando era pibe, y así comenzó una bella amistad. Hablamos mucho del tema, y de otras cosas, mate o cerveza de promedio.
Colecciona varias cosas vintage, en espacial juguetes, y muy en especial sorpresas Jack. Recuerdo cuando me contó que de chico las apreciaba tanto que las lavaba con jabón y cepillo en la pileta del lavadero; luego les ponía talco.
Aquí les muestro su colección y algunas opiniones suyas.

PD: Esta es la primera nota que hago sobre un coleccionista y su colección. A quien esté interesado en mostrar su colección en este humilde blog, quiera o no revelar su nombre, que se comunique y bienvenido será a compartir su pasión.


Carlos con sus Jacks. Ya no le entran en la vitrina, así que tiene muchos guardados, esperando agrandar su exhibidor. Le han quedado incluso afuera sus amadas colecciones de animales. A su derecha, un vinilo de Anteojito.





Algunos de los titanes más difíciles. No son los preferidos de Carlos, pero me pareció interesante mostrarlo por lo difícil de las piezas y el impecable estado en el que están.


Cómo comenzaste con la pasión del coleccionismo?
De pibe, curiosamente era un "guarda cosas" y las cuidabas muy bien, esas primeras cosas que me interesaban y guardaba eran por supuesto juguetes y revistas que eran los objetos de nuestro mundo infantil; En los años 70´ transcurrió mi infancia en Valentín Alsina, muy linda y sana fue para mi esa época por cierto, en esos años los chicos frecuentábamos la calle la mayor parte del día e interactuábamos con una pelota de fútbol, jugando a los vaqueros, a los Titanes en el Ring, poli- ladrón, autitos, bicicleta, carritos de rulemanes, bolitas (canicas) y en mi caso particular además, saboreaba el chocolatín jack con mucha frecuencia y jugaba con sus sorpresa, los cuidaba y los coleccionaba, verificando siempre el catálogo que aparecía en la revista anteojito, esa revista la esperaba con ganas todos los jueves, cuando mi abuelo Amador, mi viejo o mi vieja me la compraban; las revistas también formaban parte de los objetos que coleccionaba, supe tener una importante colección de anteojito, junto con las que habían sido de mi prima hermana Miriam mayor que yo; en eso años los primos de mi familia manteníamos una especie de sucesión de ropa, libros y juguetes, es decir el primo mayor "pasaba sus cosas" al menor fue por ello que tenía un universo de revistas anteojito más que importante, también en esos tiempos leía, revistas hijitus, revistas de vaqueros, piratas, patoruzú, y tantas más, Como te comentaba de chico tenía la tendencia de juntar, así que puedo decir que en mi caso es innato y con el transcurso del tiempo pulí la idea de coleccionismo al abrirse un abanico más amplio de objetos, pero siempre existe una debilidad, y en mi caso son los muñecos jack de Delicias Fel-fort juntamente  con todo aquello vinculado con el gran Maestro Don Manuel García Ferré.

En las vitrinas de Jack además encontramos miniaturas Sugus, algunos personajes de la pélicula de Garcia Ferré "mil intentos y un invento", Pantera rosa industria Argentina, vehículos de cuando era chico, juguetes de lata japoneces a cuerda y otras cositas. 



En otra pared catálogos de Jack y publicidades de la revista Anteojito


Lamentablemente hoy lo digo con 44 años, en mi adolescencia, cuando me creía ser un hombre con todas las letras comencé a regalar muchas cosas de la infancia, muchas de las cuales te mencioné anteriormente, sin contar con todo lo que cedí a mis primos menores, síntesis: cuando retomé el coleccionismo tuve que comenzar a buscar y a comprar muchas de la cosas que supe tener; esto es algo que con frecuencia se escucha en otros colegas y coincidimos que esa etapa que dejamos de ser niño para pasar a ser jóvenes hombrecitos tendemos a despojarnos de ciertos elementos infantiles como para cerrar una etapa de nuestra vida.

Abajo una joyita, la lámina original de 1971 de la revista Anteojito para colocar los Jacks, todos originales, falta solo Panconara.



Qué te provocan los objetos que coleccionas?
La sensación en primera instancia es de admiración al objeto y luego intriga respecto a la historia que trae la cosa en sí, su origen, el uso que tuvo, quién fue su dueño o su usuario, eso para mi es la parte que más disfruto, porque el solo hecho de tener algo para coleccionar, a mi en lo particular, no me hace mucho efecto si no trae consigo algún valor agregado, y además el disfrute en poder compartirlo con amigos, familiares y el resto de la gente en particular; me gusta exhibir las piezas que tengo y compartir su belleza y su historia con al gente.

La búsqueda del objeto es otra sensación atrayente, el vértigo de, por dónde empezar a buscar, investigar, aprender la historia de la pieza, cómo se hizo, qué función cumplió, eso es un mundo muy interesante para mí.

Uno de los sectores vintage, con muchas publicidades en la pared y una repisa con piezas variadas, entre ellas el bombero loco y un mono a cuerda japonés. En el centro fotos de la historia de Carlos, a la derecha el LP Vida mía de Osvaldo Fresedo, era de mi viejo y se lo obsequié a Carlos. La remera de Hijitus la conserva de niño, y la mandó a enmarcar.




Qué representa para vos el coleccionismo?
Es un hobbie podría decir, también un cable a tierra que me desintoxica de algunas momentos del día, me ayuda a conocer gente, me brinda amplios conocimientos, y destaco amplios porque al investigar sobre las cosas vas adquiriendo datos interesantes, incorporas mucha historia y para mi eso es un motivador; algunas personas van un club para reunirse o hacer alguna disciplina deportiva por ejemplo, otros se reúnen en un café, etc., en mi caso forma parte del esparcimiento y lo practico con muchas ganas.  

Otra pared. Robots de los 80s y juguetes de lata. Una antigua plancha. Botellas, radios y un Super Hijitus pintado por encargo por un servidor.



Que opinas del ambiente del coleccionismo?
Bueno, esta pregunta bien la puede desarrollar un psicoanalista y digo esto porque uno conoce coleccionistas con la más variada patología, es cierto que todos tenemos algo en la cabecita, pero en este rubro puntual yo los clasifico en dos grupos que detallo a continuación y si queres, podemos efectuar también sub-ramas que ahora no creo pertinente especificar:

Aquellos que les gusta coleccionar y son buscadores de objetos, los compran, los cambian, los ceden, los guardan, los exhiben, los comparten. Ayudan a otros colegas en sus proyectos, colaboran en todo, gente sana y con ganas de disfrutar de esto.

Luego podemos mencionar aquellos que, rozan el límite del sinvergüenza, los cuales hacen reproducciones, venden objetos que dicen ser originales o impecables y resulta que están fraguados; también efectúa artimañas muy bajas para logran su objetivo, en fin, lucran con colegas o con gente principiante, pero bueno es muy dífícil de probar este tipo de operaciones, muchas hoy día se dan por Internet, otras en locales, es algo muy molesto e indignante.

Algunas de las tantas revistas Anteojito, con bellas publicidades. Tambien otras revistas como Mad, Hijitus y Rico Tipo. Más abajo la colección completa de chapasd el cuerpo humano que sacó Anteojito en los 70s.




Una de mis piezas preferidas, no podía ser otra cosa que, un muñeco jack, el superhijitus saliendo del sobrero del año 1972, es una pieza que de niño me gustó y sigue gustándome y en ese mismo tenor me gusta las piezas correspondientes a los animales, son para mí pequeñas obras de arte, con una matricería con detalles únicos y un pintado a mano que resulta sobresaliente al resto de otro muñeco similar, cabe destacar que son miniaturas de plástico pintadas a mano.  

Las botellitas miniaturas también son de mi preferencia, los discos de vinilo y todo aquellas antigüedades relacionadas con nuestro campo argentino, disco de arado, botellones, cuadros, etc.

Las botellitas miniatura, colección de Liliana, su media naranja.


Una de las piezas más queridas de tu colección es el "Renato". Que nos podes contar de él?
El Renault 4 por definición es un coche familiar originario de Francia, famoso en otros países como en Colombia por ejemplo; hizo su debut en el país a principios de los 60´ a través de Ika-Renault Argentina en la planta Santa Isabel de la Pcia. de Córdoba; con ese auto aprendí a manejar, primero en el campo en Guernica en una quinta y luego ya en el barrio en Valentín Alsina, tuve siempre un afecto especial, tanto que hace 8 años que estaba buscando uno para restaurar, hasta que al fin en agosto de 2014 encontré a “Renato”  en la Ciudad de Banfiled, con ese nombre estaba bautizado por Pablo, su anterior dueño y así le quedo su nombre.
Con detalle pequeños de pintura pero una pieza impecable, sin picaduras en la chapa, sin golpes en la corrocería y el motor un violín.
Desde hace 6 meses que solo satisfacciones nos da a mi familia; salir de paseo o hacer mandados por el barrio, obliga a mucha de la gente que nos ve a saludarnos y hacer un ok!!! con la mano, en señal de aprobación, todo un orgullo.
Con tiempo le estamos cambiando algunas piezas, poniéndolo en línea y luego como último retoque se le hará la pintura.
No falta mucho tiempo para hacer algún trayecto más atrevido de media distancia que hasta ahora no nos hemso animado.
Cuanto más lo manejas más te encariñas.



Dario mucho agradezco tu amistad y tu buena voluntad en darme un espacio para poder expresar todo lo dicho, y aprovecho a invitar a los coleccionista y a los que está intentando serlo a profesar la investigación en la búsqueda de las piezas y ayudar al colega, tengamos en cuenta que el coleccionimo ayuda a mantener vivo nuestro pasado y nuestra historia, por favor que no se pierda esa escencia.

Saludos, Carlos Alberto Veiga, Marzo 2015.