sábado, 19 de marzo de 2016

Mork (Mattel 1979 Hong Kong)


A fines de los 70s Mattel sacó varias colecciones de figuras 3/4 al estilo Star Wars (Kenner 1977) para competir con el arrasador éxito de estas; pero los muchachos no tenían paciencia, y como las figuras no vendían tanto como ellos querían, las suspendían así de cuajo dejándolas siempre inconclusas. Pero el caso de Mork es el más notable, ya que solo llegaron a sacar una figura. Esta figura es Mork con el traje con el que vino a la tierra, y su nave-huevo.





La nave huevo tiene una ventanita donde se ve la cara de Mork y letras inscritas en el frente.




Se abre y adentro pueden verse los controles 






La figura con su nave venía en un cartón con burbuja


En el back del cartón se podían ver otros productos de la serie. Si bien esta fue la única figura ¾ sacaron otras 12” de Mork y Mindy, también un mork de felpa que hablaba, un auto, y otras cositas.


La serie de TV 
La serie de tv “Mork & Mindy” vino en remplazo de Battlestar Galactica (truncada en su primera temporada) y fue emitida desde 1978 a 1982, contando con cuatro temporadas. Fue una sitcom con algo de ciencia ficción que mezclaba humor con ternura.
Fue el primer papel importante de Robin Williams (Mork) y uno de los más recordados. Pam Dawber (Mindy) casi nunca había actuado. 


Mork viajó desde el planeta Ork en una nave en forma de huevo, por órdenes de su líder Orson, para estudiar el comportamiento humano. Mindy era una joven universitaria que lo aloja en su departamento. Al final de cada episodio Mork contactaba a Orson para informarle sobre su aprendizaje.


Otros actores personajes de la serie, de izquierda a derecha:  Cora Hudson (Elizabeth Kerr), Exidor (Robert Donner), Fred McConnell (Conrad Janis), Mearth (Jonathan Winters ). La voz en off de Orson la hacía Ralph James.


Aquí vemos a Mork pensando: Lo rajo de mi nave o me agarro el X-wing?


lunes, 29 de febrero de 2016

Reapareció el Jack con sorpresa con una nueva colección de los Simpsons en formato huevo

Después de unos cinco años de ausencia vuelve a salir el Jack con sorpresa, por ahora solo en formato huevo, con una nueva colección de Los Simpsons.


Lo positivo: Siempre es una grata sorpresa contar con una nueva colección de Jack, y más cuando se tardaron tanto en volver a sacarla (la última había salido en el 2011), y además las sorpresas parecen de  muy buena calidad.
Lo negativo: Por un lado el precio, que es bastante más caro que un Toy e incluso que un Kinder, y más teniendo en cuenta que el huevo está hecho de una capa muy fina y por lo menos en mi opinión ha bajado la calidad del chocolate, que es muy grasoso y con poco sabor. Esto se agrava teniendo en cuenta que no son 9 figuras como en los otros huevos, sino 28… no hay bolsillo que aguante.
Por otro lado, después de tantos pedidos para que las sorpresas se vuelvan a hacer en Argentina, como en las épocas gloriosas de Jack, esto fue desoído y las vuelven a traer de china (mano de obra baratísima, por no decir esclava). Pero bueno, ya sabemos que a Felfort poco le importa el Jack, la industria nacional, ni los coleccionistas, ni nada.
Lo mejor: Por lo que vi en precarias fotos, el set armable de la cantina de Moe, que viene en cinco huevos.

La caja es muy parecida a las anteriores, con el viejo logo por delante y un juego por detrás.



El huevo, suena a poco y de baja calidad



La sorpresa, por lo que todos lo compramos. En este caso me toco Lisa de duende (San Patricio, Navidad?). Por lo menos esta me gusta mucho. Son algo distintas a las colecciones anteriores, no sé si en el estilo, pero si en el material, que es amarillo pintado, lo que le da cierta transparencia a los cuerpos.



También trae calcos, uno individual y una plancha impresa de ambos lado.





En conclusión: Una alegría para los coleccionistas, que tendremos nuevo material, y un nuevo dolor para el bolsillo.


PD: Ojala esto les de impulso para sacar nuevamente el clásico chocolatín, que por lo menos en mi caso es lo que más me gusta y trae sabor a infancia.

lunes, 25 de enero de 2016

Las colecciones de Andrés Yaniez

Al amigo Andrés lo conocí gracias a los Jacks; ya no recuerdo si la primera vez que nos vimos fue porque le compré, me compró o canjeamos, lo cierto que desde ese día iniciamos una linda amistad, siempre discutiendo con un afán casi arqueológico sobre cada pieza, su origen, variantes, etc. Además es una de las mejores personas que conocí dentro del “complicado” ambiente del coleccionismo, totalmente honesto y transparente.
Aquí les presento parte de su colección y algunas palabras suyas:

Yo creo que el coleccionismo es algo que se trae desde la cuna prácticamente. La gente que conozco en el ramo se aficiona a varias cosas, y generalmente le ocurre de chiquito. Así fue en mi caso también. El primer recuerdo que tengo como coleccionista se remonta a mis tres años y medio. Tenía pasión en esperar a que mis viejos compraran una gaseosa crush naranja, y ver qué salía en el interior de la chapita. Esa colección de tapitas que recuerdo  se componía de 18 autos de carrera y fórmula 1. Recuerdo que con mi vieja armamos la lámina que venía para esas tapas, y las pegamos todas, para finalmente adosarla a un cartón y ponerla de adorno en mi pieza. Hoy esa colección es un clásico del coleccionismo de chapitas por lo que sé. Ya de grande, no hace mucho tiempo, tuve el impulso y la suerte de poder conseguir la colección completa. 


Andrés tambien logró completar la colección de chapitas de la DC de Pepsi, de 1978


Después empezaron los muñequitos jack. Año 1972. Tengo vagos recuerdos de algunos de esos muñequitos, como Gaby, Fofo y Miliki o la cenicienta. Imposible no acordarse de los payasos de la tele, de los que éramos fanáticos los pibes de esa edad. Hasta el longplay tenía. Al año siguiente empezó el plato fuerte: la colección de titanes en el ring y el abecedario animado, junto con los personajes de la película de G. Ferré “Mil intentos y un invento”. Eso sí lo tengo grabado a fuego. Esa colección hizo furor entre los chicos, y hoy, analizándola como coleccionista, llego a la conclusión de que fue la mejor y más lucrativa etapa de Felfort con el chocolate Jack. Como la mayoría de los pibes de esa época, recibir un chocolate Jack era una experiencia “religiosa”, junto con descubrir la sorpresa que había debajo del clásico papel de celofán. Es lo que lleva a muchos de los niños de entonces, con tendencia al coleccionismo, a ser hoy hobbistas de estos muñequitos.

En dos paredes podemos ver prolijamente exhibidas todas las colecciones desde el primer catálogo (1968) hasta 1975, en paneles que el amigo armó, cada uno con el respectivo catálogo que traia la revista Anteojito.



En realidad mi fuerte son las monedas. Empecé a los 11 años, después de un paso fugaz por las estampillas (sellos postales), pero inmediatamente me subyugó ese pedazo de metal llamado moneda, cargado de historia. Hice mis primeras armas con los restos de una bolsa de monedas argentinas que me dieron mis abuelos, que tuvieron comercio entre los años 60 y los 70. La inflación hacía estragos en la economía argentina, y las monedas iban quedando arrumbadas a medida que perdían valor. Esas fueron mis primeras piezas, más algunas monedas extranjeras que andaban en alguna cajita de mis viejos y mis abuelos. Con algunas intermitencias, e idas y vueltas, nunca dejé de coleccionarlas, hasta el día de hoy. El coleccionismo de monedas de países del mundo es una experiencia de viaje virtual que siempre me despertó la fantasía. Hoy los coleccionistas de monedas buscamos distintas variantes para armar nuestras colecciones, pero invariablemente, creo, hacemos un viaje hacia todos los rincones del mundo con ellas.

Como este es un blog dedicado a juguetes, solo vamos a mostrar una foto para muestra, con monedas Argentinas de 1950 a 1983


Ya de grande decidí armar una colección de muñequitos Jack, porque, irónicamente, no me había quedado ninguno de mi infancia, después de haber sido un fanático desde chico, según conté. Los objetos que atesoramos de niños dependen de la buena voluntad de nuestras madres para que se conserven, porque llega un momento en que ya no les damos más bolilla. En la adolescencia, como todos saben y experimentaron, empiezan otros intereses y se despiertan otras inquietudes. A veces las madres no tienen la culpa de que esos juguetes desaparezcan. La falta de espacio, en ocasiones las mudanzas, y la certeza que tienen de que ya no los vamos a usar más, a veces los convierten en regalo para algún primo menor, o para algún chico de menores recursos que seguramente daría mejor uso que nosotros a esos chiches. La cuestión es que muchos juguetes se fueron,de esa manera, junto con nuestra infancia. Esta colección de muñecos Jack que se ve en las fotos es el resultado de ese recomienzo del coleccionismo, pero ya de adulto. Una especie de desafío lúdico y personal, y una manera imaginaria de terminar colecciones que seguro hube empezado allá por mis 4 a 6 años.

Catálogos 1968-69: Los famosos animales de plástico blando (algunos anteriormente habian salido en goma) y los primeros en plástico duro de 1969, fuera de catálogo, de los cuales hicimos un post con el amigo Andres (AQUI) y las primeras piezas de Garcia Ferré. Andrés tiene dos versiones de estas, unas con color origina y otras repintadas por él mismo, que son las que aquí vemos.


Catálogos 1970: El primero en plástico duro



Catálogos 1971:



Catálogos 1972: Con los infáltables de García Ferré, personajes de la cultura y la Felfort Jack band, diseñada exclusivamente como sorpresa del chocolate.




Catálogos 1973: Con la aparición de los primeros titanes. Además el abcedario animado y las miniaturas de la película "Mil intentos y un invento". De yapa, un envoltorio del chocolatín.




Catálogos 1975: Con la miniaturas de la exitosa película "Trapito", los personajes de Dante Quinterno y la última colección de animales.


Los Jack de 1977 a 1983 no los tiene exhibidos, pero estan guardados en cajas. Aquí los muestra en exclusiva:


Los soldaditos de plástico fueron uno de los pasatiempos favoritos en mi infancia, como de la de tantos otros chicos. El fuerte que se puede apreciar en la foto es el valioso recuerdo en madera de un hermoso rato compartido con mi abuela, con quien lo diseñé y realicé, allá por mis 11 o 12 años. Ese sentimiento de nostalgia me llevó a recuperarlo del galpón hace mucho tiempo ya, a restaurarlo y colocarlo entre mis objetos actuales. De paso, unos granaderos patrios sirven para adornar sus parapetos, y darle un poco de vida al asunto.



Otro de mis juguetes favoritos en mi infancia fue el juego de construcción “Mis Ladrillos”. Al igual que con los muñequitos Jack, la remembranza de aquellos tiempos me llevó un día, casi como una locura y un juego, a tratar de conseguir aunque fuera una caja de aquellas que recordaba haber abierto para armar casas o autitos con esos ladrillitos. Terminó siendo casi una ciudad, tal como se aprecia en las fotos, y tuve que parar porque el espacio es tirano, y la casa no me daba para seguir armando casas.  




Es difícil de explicar qué lleva a una persona a ser aficionado a coleccionar objetos. Yo creo que, como dije anteriormente, la pasión por la organización y atesoramiento de objetos se trae desde el nacimiento. Debe haber un gen que idiotiza las mentes y nos convierte en esos seres medio obsesivos que piensan casi a diario en conseguir una nueva pieza para una colección. Hay un poco, realmente, y más allá de la broma, de tendencia obsesiva en nosotros los coleccionistas, que se manifiesta en el hecho de que cada pieza que se consigue para una colección, inmediatamente dispara el deseo inexplicable e irrefrenable de pensar en el próximo ejemplar a conseguir. Por supuesto que dependiendo de qué tipo de cosas coleccionemos, nuestra afición tendrá una orientación determinada, y responderá a determinadas inquietudes. Pero en general, el impulso y la motivación son parecidas en todos los coleccionistas, según pienso. 

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Snout Spout (Mattel 1985) Masters of the Universe

Es el bombero de Ethernia. Su cabeza de metal tiene la forma de la de un elefante y tira agua por su trompa. El nombre que tenía antes de salir a la venta era “Hose Norse”, que significa: nariz de manguera, nombre con el que apareció en la serie de She-Ra. Luego decidieron ponerle el nuevo nombre, que no tiene una traducción literal pues Snout significa hocico y Spout es un tubo por donde pasa líquido. En los comics ingleses dan a entender que es una creación de Hordak, pero lo cierto es que pertenece al bando de los buenos.
Si bien en la figura dice 1985 fue lanzado en el 86. Esto suele pasar en muchos motu.
La versión que aquí les muestro es la mexicana. A diferencia de otras versiones tiene el hacha metalizada y las botas pintadas hasta arriba.


Snout SpoutHeroic water-blasting firefighter (Heroic Warriors)
Accesorios: Hacha.
Mecanismo: Lanza agua por la trompa.
Variantes: ver abajo*
Semejanzas: Todas las partes de esta figura son únicas.
Serie Filmation: No aparece en la serie de He-Man y los amos del universo, pero si en la de She-Ra con el nombre de Hose Nose, en tres capítulos y el especial navideño.





En la parte trasera tiene una mochila. Se levanta el tapón y se vierte agua. Al presionar el botón de abajo lanza agua por la trompa.



La parte de abajo del hacha sirve para subir la trompa y disparar el agua.




Cardback, publicidad de TV, ficha de Mattel e imagen de filmation.





*Variantes: El que les mostré en detalle -que es el de mi colección- es mexicano. Como decía tiene el hacha metalizada y las botas pintadas hasta arriba. El USA (1ª foto de abajo) tiene el hacha gris pero no metalizada y las botas pintadas más abajo. El color es sutilmente distinto. La imagen del medio es de un Top Toys argentino; tiene las mismas diferencias con el mexicano que tiene el USA, con el agregado de que los guantes son celestes. La 3ª imágen corresponde al Top Toys reedición de los 90s; como vemos no tiene pintado tiradores, ni cinturón, ni orejas. Hay otra versión redi que tiene pintado sólo el cinturón. Las fotos de los dos Top Toys fueron aportadas por Maximiliano Polverini de su pagina de facebook "Master of the universe y sus variantes"



Snout me recuerda al dios hindú de la sabiduría Ganesha. Hijo de Shiva y Parvati, cuenta una de las leyendas que de niño era tan hermoso que lo envidiaban y le hacían daño, por lo que su madre le sacó su cabeza y le colocó una de elefante, para que solo pudieran ver su belleza los que la ven en el interior. Para los hindúes el elefante es símbolo de sabiduría.